Vives presente en mí, hoy y siempre, mi querido padre Fernando Augusto.
No puedo negar que este día me genera muchas emociones encontradas.
Por un lado, la vida me enseñó lo frágiles que somos y que todos tenemos un fin pero que tarde o temprano todos nos reunimos en otro espacio y tiempo.
Y con tu partida, solo puedo decir, que cada día estás en mi mente y corazón, y que siempre te recuerdo como ese ser generoso, alegre, inteligente y con una calidad humana inigualable... yo espero ser un reflejo de lo que tú fuiste para mí con mis hijas.
El 2020, solo vino a recordarme lo mucho que te amo y te amaré Fernando Augusto, el 2020 me enseño que el amor va más allá del tiempo y del espacio.