Hace 42 años, exactamente un 13 de junio, mi familia llegó a México. Lo que parecía un viaje temporal de trabajo por parte de mi padre, se convirtió en una estancia prolongada.
Ya casi se cumple un año, desde que mi padrino Manolo voló para reunirse con mi madrina, su amada Victoria... su querida Vico.
Hoy tengo un poco los sentimientos encontrados, porque por un lado, soy el más feliz de ser mexicano, pero al mismo tiempo también extraño a mis padrinos de naturalización... a ellos, quienes me aceptaron como parte de su familia.
Los quiero, y los pienso todo el tiempo. Espero que su amor siga hasta la eternidad, por acá seguiré en contacto con descendencia y les estaré echando un ojo, a Víctor y Lilian.
Un beso y un abrazo hasta donde sea que se encuentren.
Los amo, gracias por todo.